Este domingo entra en vigor el registro obligatorio de la jornada laboral de los trabajadores españoles. Una norma que ha puesto de uñas a las empresas por temor a que “a partir de ahora nos frían a multas”. Eso dicen algunas de las grandes compañías que han declinado participar en este reportaje. Y es que “el decreto obliga a plantearse las cosas de otra manera. El registro horario significa que nos empieza a preocupar el exceso de presencia en las oficinas y que empieza a gestionarse. Las organizaciones tienen que poner el foco en que el tiempo de trabajo sea efectivo en vez de valorar la permanencia en el puesto”, indica José Antonio González, presidente del Club Dirección de Personas y Organización ESADE Alumni, que cree que la norma “puede poner coto al exceso de horas extraordinarias que se realizan en España y a la extensión de las jornadas en los contratos a tiempo parcial”.

Prueba

Esos son los principales objetivos planteados por el Gobierno. Un 35% del total de las denuncias por incumplimientos empresariales recibidas por la Inspección de Trabajo en 2018 se referían al tiempo de trabajo, señala el texto, que cifra en 6,4 millones de horas extraordinarias las realizadas cada semana en el país. En los tres primeros meses de este año estos excesos horarios han bajado un 12%. Según Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical de UGT, no ante la amenaza del registro sino por los resultados del Plan Director por un Trabajo Digno, por el que la Inspección de Trabajo ha destapado empleo sumergido y precario y lo ha regularizado.